lunes, 7 de febrero de 2022

POEMA :EL SOBREVIVIENTE

 POEMA EL SOBREVIVIENTE



Yo no quiero morirme

de sed,
aunque en los ríos
y en los lagos
falte el agua,
sé que viviré
aunque falte el pan
yo no quiero morirme;
comeré las hierbas resecas
del campo
como ciervo,
desarraigaré los árboles

los arbustos
y estrujaré el jugo
de las raíces
pero… yo no quiero perecer;
quiero, que no llegue
para mí la noche,
quiero oír el canto
del ruiseñor
de la cuculí
en los árboles añosos.

Quiero salir sin afanes,

sin desamores y congojas                                                        
por los campos,                                       
                                           

los valles,

como un errante

como un cosmopolita soñador;
conocer la fauna y la flora
y llamarlos por su nombre
como Adán,
conocer la vida eglógica
de los campesinos
y labrar la feraz tierra
y de su vientre ver nacer
árboles cuyos frutos
sean el pan
y aplacar el hambre de los pobres.

Quiero caminar
 por la vera del río Huaura,
conversar con él,
pedirle perdón,
por no cuidarlo
por mi raza
que trata de extinguirlo
día a día,
por los peces extintos
de su cauce,
por los camarones
y sus crías,
también en extinción.

Quiero dejarlo todo

e ir por el campo
como bestia salvaje,
enrumbarme como cuadrúpedo
en su espesor
y sin retorno
perderme en su seno.



Quiero dejarlo todo,

dejar la contaminada ciudad,
que me asesina día a día
con su aire deletéreo,
quiero huir
como gacela al campo
y apartarme de tumultos,
de injusticias
que me emponzoñan,
que me acongojan
y me encorvan
de tristeza;
no puedo sufrir,
ver mi raza de hinojos
suplicando el pan,
ver mi gente llorando
por un pedazo                             
de tierra muerta
allá en los olvidados cerros,
ver a mis hermanos
con los lomos lacerados,
ver mi mundo
sin poder soportar
su propio peso,
ver nuestro mundo agonizar,
ver nuestros lagos morir,
ver el odio crecer
entre hermanos
como la cicuta. 

Como ave 
comeré semillas,
volaré como águila
embelesado
por la majestuosidad
de la naturaleza;
desde la copa
de los árboles centenarios
contemplaré el crepúsculo
de la tarde,
hasta que, el sueño
llegue a mí,
como irracional viviré
en los bosques
sin pensar en mañana,
como loco sin razón
caminaré arrastrado
por el viento
sin destino cierto,
pero también,
sin remordimientos
sin fracasos;
por instinto
como las hormigas
caminaré,
buscaré mi miel
como las abejas
entre las flores,
de noche,
con las luciérnagas
será mi andar,
abriendo senderos
por dónde no los haya.

Autor: Roberto G. Medina Sánchez.




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