A la fauna y flora en peligro de extinción
Observo como un ave
solitaria la ciudad,
con desconcierto,
y como un ave en la
calle
desierta de árboles,
busco verde lecho
donde reposar
de mi cansancio;
solo hallo
empolvadas veredas
y peligrosas
pistas,
donde la muerte en
segundos
es certera.
Después de mí azorado vuelo
en busca de un
nidal;
la laxitud me
anegará
y me detendré sobre
la podrida rama
de un viejo sauce
muerto,
desde donde contemplaré,
por última vez y sin
saberlo,
el ensangrentado
atardecer
y a las fraternales
bandadas de pájaros
emigrando a otro
hogar.
Mozuelos crueles me
acechan,
con hondas y
piedras mortales
negarme quieren la
libertad.
Fatalmente, soy
herido
con una pérfida pedrada
que me destroza el
corazón;
al final, termino a
la orilla
de la pista,
frío, rígido como
un ser inerte,
por tanto cansancio,
por tanto egoísmo,
los carros me
arrollan
y de mí, no quedan
más
que retazos
muertos;
y al lado en
ardiente fuego
se quema el cadáver
de un viejo árbol
muerto
de la ciudad.
De la II Antología Poética Peruana “La Palabra Provocada” del Instituto Cultural
Iberoamericano(ICI)-Madrid-España.
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